llave perdida
Una pequeña llave que falta en su sitio - un medio de entrada cuya ausencia deja al portador encerrado fuera.
Una llave perdida en un sueño es la imagen onírica de un medio de entrada cuya ausencia deja al portador encerrado fuera. La cerradura está intacta; la llave es la parte que falta. A lo largo del folclore la llave ha representado la autoridad privada - el derecho del cabeza de familia a entrar, el derecho de la novia a los almacenes, el derecho del santo a la puerta - de modo que perder una llave es perder un poder pequeño pero específico. Una llave perdida es distinta de una cerradura rota o una puerta prohibida: la puerta está dispuesta, la cerradura está dispuesta, y la falla está en tu propio bolsillo. El sueño trae la llave perdida cuando algo en tu vida - una contraseña, un acceso, un detalle recordado, un permiso que solías tener sin pensarlo - se ha extraviado y las puertas que dependían de él están ahora cerradas. Una llave cuya puerta concreta ya no recuerdas es el sueño señalando que el acceso que cargas ha sobrevivido al lugar que abría, y la pérdida es en parte una pérdida de propósito. Una llave sentida en el bolsillo pero nunca sacada es el sueño marcando la vacilación más que la ausencia - el acceso está, la voluntad de usarlo no. Una llave encontrada otra vez en un bolsillo improbable es el sueño confirmando que el acceso aún es recuperable. Una llave cuya ausencia ha durado lo suficiente como para que se haya cambiado la cerradura es el sueño señalando que la demora ha costado más que la llave, y el acceso se ha perdido permanentemente.